Be Hoppy

Even the darkest night will end and the sun will rise

Una caminata en el bosque se convirtió en un acto de esperanza.

Empezamos adentrarnos en el bosque a eso del medio día. Los senderos olorosos y melodiosos nos dan la bienvenida. Ah, la Naturaleza extendiendo sus ramas verdes de primavera nos cortejaba a cada paso. Habíamos avanzado ya un poco. Mirábamos el dosel forestal. Majestuoso. Imponente. A mariposas que no distinguíamos, a las flores de las moras. Respirábamos profundo, en plena conciencia, y de vez en cuando nos dábamos manotazos voluntarios en el rostro, piernas, brazos tratando de alejar a los mosquitos. Vaya con estos mosquitos en esta época. Te pueden alterar tu paseo si es que no estas totalmente conectado.

Yo caminaba a la izquierda de mi compañero, ahora mi visión se trasladaba al suelo. Me gusta detenerme y ver a los insectos balancearse sobre las flores silvestres, las que están a las orillas de los senderos, inspeccionar por plantas medicinales y buscar hongos a los pies de los árboles. Había llovido hacía dos días, y cuando esto sucede la Tierra empieza a “suspirar” estas “delicateses”. Yo los llamo : suspiritos de la Tierra.

Muy cerca al camino empedrado y entre la hierba crecida vi lo que de lejos parecía un ratoncito. – Oh no, mira, hay algo allí- le dije a mi compañero. Al acercarme vi que que su cuerpecito estaba desnudo, solo un poco de pelo en su cabecita. Su boca estaba entreabierta y ensangrentada, su colita tenía una herida en la mitad, era como un picotazo que le hubiera proporcionado un pájaro, y su estómago, su pobre estómago estaba siendo mordisqueado por varias hormigas. Es una ardilla bebé.

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